Nuestro pequeño maestro.

Estándar

 

Han pasado tres meses.

Llegó  la felicidad y el verdadero amor por medio de un dolor que se fue intensificando en el tiempo, en ese momento, no sabía que te convertirías en el centro de un mundo, en “el pequeño maestro”.

Han sido tres meses de aprendizaje, de lectura, de sueños, teta y amor.

Desde el primer momento, les has dado paciencia a tus padres y les has ayudado a pulir su carácteres “explosivos”; procuran ser suaves y cariñosos para que crezcas en un entorno lleno de amor y calma.

Durante el primer mes enseñaste a mamá a dormirte (tú y papá que le enseñó a cantarte), le enseñaste a sonreír al despertar (sonreía mucho, se despertaba un montón para darte teta :D). Aprendió a disfrutar de tu carita mientras dormías, a saborear cada momento como el más sabroso manjar. Te empezaron a entender; a entender tus señales: tus pies moviéndose indicando un gas, tus movimientos de cabeza buscando la teta, esos ojos hermosos que pedían a gritos que te durmieran con las canciones extrañas que se inventaban papá y mamá.

Al segundo mes, empezaste a mantenerte un poco más despierto, a descubrir tus manitas, a reírte de forma más frecuente con papi y mami (y a carcajearte más con papá que con mamá, por cierto, :D). Tomabas tu teta tumbado, mamá apenas se despertaba para darte de comer, a veces a mitad de la noche veía a un niño precioso engachado, sonreía y se volvía a dormir, era siempre feliz…

Éste último y tercer mes, le has regalado a los papás carcajadas, miradas, caricias… Son cada vez más expertos en sacarte los gases, en ponerte el pañal de tela de la mejor forma para así evitar las pérdidas que a todos los que somos en algún momento principiantes ante estos pañales nos ocurren; mamá ya sabe hacer bien tres nudos del fular y pronto comprará una mochila ergonómica (o en su defecto un mei tai, aún no está decida 100%) para papá que no es tan diestro como mami para los nudos :D; han hecho “piel con piel” todo lo que han podido contigo, dicen que mejora mucho el desarrollo cognitivo y emocional, pero lo hacen sobre todo porque les gusta, porque se sienten bien sintiendo tu cuerpecito junto al suyo. Mamá ha aprendido que en el automóvil, a veces necesitas chupar algo para calmarte, estás en una etapa que llaman “oral”, y como a ella no le gustan los chupetes, te ofrece su dedo meñique para que te relajes y te duermas, ella ve que funciona y sonríe, mientras papá pregunta desde el volante si te dormiste y si estás tranquilo ya, él sufre mucho cuando lloras…

¡Les has enseñado tanto!, ¡y lo que les queda por aprender, por reir y por llorar a tu lado!.

Pocas cosas puedo asegurarte de esta vida, pero hay una sola cosa segura: papi y mami te aman con locura y ahora entienden eso de “daría la vida por tí”.

Gracias por estos tres meses, pequeño maestro.

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  1. Me muero de ganas de vivir todo eso yo también y compartilo con mi marido! Cada vez queda menos para el dia de “las presentaciones” y los nervios “sanos” ya están aquí! las preguntas de como será… estará bien… ya nos inundan y nos morimos de ganas de que nos cambie la vida tanto como la gente nos dice! dicen.. dicen.. dicen…esto no ha hecho más que empezar…jajajajja!
    Wendy aquí tienes otra seguidora! me gustan tus consejos y leerte! un besazo guapa!

    • Montse, mi siguiente post es para tí… en esa “dulce espera”. Sobre todo, vívelo, siéntelo y haz las cosas como te dicte tu corazón (consciencia o como lo quieras llamar), el instinto materno será tu mejor aliado, que no te diga nadie lo contrario… y si te lo dicen, no les creas ¿vale?. Besos, mami 🙂

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